martes, 9 de agosto de 2016


                                                                                                                         
              La importancia de la seguridad ambiental para México  
                                                                                         Por: Gilberto Cornejo Alvarez                                                                                                                                                      
La actual administración de Enrique Peña Nieto decidió desde sus inicios tener una acepción más amplia que la de su predecesor, Felipe Calderón, en materia de seguridad. Así, en lugar de concentrarse en la lucha contra el crimen y la delincuencia organizada, durante el sexenio 2012-2018 ejecuta una seguridad multidimensional. Esta, es contemplada  en el Programa para la Seguridad Nacional 2014-2018 para “[...] atender problemáticas de naturaleza diversa a las estrictamente relacionadas con actos violentos que vulneran los derechos fundamentales de la población mexicana. Además [...] se debe transitar hacia un modelo de Seguridad Nacional más amplio y de justicia e inclusión social, de combate a la pobreza, de educación con calidad, de prevención y atención de enfermedades, de equilibrio ecológico y protección al ambiente, de promoción del desarrollo económico, social y cultural, así como de seguridad en las tecnologías de la información y la comunicación”.
    En este tenor, se deberían implementar líneas de acción para declarar la seguridad medioambiental de los ciudadanos. Empero, diversas situaciones como la implantación del doble “hoy no circula” para mejorar la calidad del aire en la megalópolis del país, el crecimiento de las islas de basura en en los océanos colindantes con el territorio mexicano, así como la pérdida de biodiversidad y el abandono del campo nacional hacen cuestionarse sobre la estrategia de seguridad actual. 
   En primer lugar, con relación a los problemas con  la calidad del aire en el centro del país,  la Organización Mundial de la Salud considera que “[...] la disminución de los niveles de contaminación del aire los países pueden reducir la carga de morbilidad derivada de accidente cerebrovasculares, cánceres de pulmón y neumopatías crónicas y agudas, entre ellas el asma”. No obstante, los gobernantes en turno únicamente ejecutaron medidas paliativas, las cuales no solucionaron el problema de fondo, crearon problemas a los habitantes de esta área para desplazarse (pues el sistema de transporte colectivo en más de una ocasión se vio rebasado en sus capacidades), amén de demostrar la capacidad de las empresas privadas como Uber, para aprovechar las oportunidades mediante la tarifa dinámica. 
   El aire en su mayor parte proviene del océano, ámbito descuidado también por nuestro país. La principal fuente de contaminación para nuestros océanos son los vertidos de aguas residuales en las costas. “Las plantas de tratamiento del país son insuficientes y varias de ellas funcionan mal: de las 1,481 existentes, 178 están inactivas”. A lo anterior debemos sumar los residuos que son arrojados al mar ya sea por turismo o por empresas, especialmente los plásticos, pues evitan se logre el proceso de fotosíntesis en las algas, rompiendo así el ciclo del carbono. Eso, sin olvidar los riesgos para las personas de sumergirse en litorales contaminados: desde irritación en la piel, infecciones, etcétera. 
  También se pierde vida de los océanos, la cual es una fuente de ingresos importantes para las personas dedicadas a la explotación de atún, camarón, jaibas y otras especies marinas. Así, este sector de la población encuentra su seguridad económica cada vez más disminuida, lo que los vuelve más susceptibles a ser reclutados por el crimen organizado. Sin embargo, la biodiversidad marina no es la única que se encuentra actualmente en peligro. 
     México es un país megadiverso, que como todos los Estados del orbe se ha enfrentado a la pérdida de flora y fauna por los efectos del cambio climático. Aunado a esta situación, otros factores como la sobrexplotación de ecosistemas (como el bosque de los Tuxtlas en Veracruz), modificación y apropiación de espacios naturales (situación de los ventiladores eólicos en el Itsmo de Tehuantepec), así como el tráfico de especies aceleran el proceso de la pérdida de la biodiversidad. 
   Pero ¿cómo inciden todos estos elementos a la seguridad del país, de las comunidades y la seguridad personal de los mexicanos? En el supuesto de la teoría tripartita del Estado, donde dicho ente está conformado por población, gobierno y territorio, el aumento del nivel del mar por efecto del cambio climático ocasionará pérdida de territorio, así como el desplazamiento de las personas ubicadas en zonas costeras hacia el interior del país, en un intento por preservar la vida. 
  Siguiendo esta línea, las ciudades del interior de la República se verán rápidamente rebasadas en todos los ámbitos (vivienda, seguridad social, empleo) ante el  aumento repentino de la población. De esta manera, los recién llegados deberán adaptarse a la lógica de segregación/exclusión, la cual no ha podido ser eliminada desde los orígenes del país, engrosando así las filas del desempleo, el crimen organizado, la falta de oportunidades, que aparentemente sólo puede ser tratada por la clase dirigente del país com programas asistencialistas. 
   Finalmente, la falta de planeación urbana en la configuración de las ciudades ocasionará no sólo él hacinamiento,  sino el aumento de mala calidad del aire, escasez de recursos (especialmente de agua para actividades cotidianas), posibles tensiones con los demás debido a la falta de espacio, etcétera. No se debe olvidar tampoco la facilidad de la propagación de enfermedades por la alta concentración de personas así como el cambio de clima (cada año más caluroso) que permite a los agentes patógenos proliferar con mayor facilidad. Este es tan solo uno de los posibles escenarios probables en caso de no tomarse acciones para preservar la seguridad medioambiental. 
   Por ello, la administración en turno debe tomar acciones encaminadas a mitigar los efectos del cambio climático, amén de preocuparse por construir asentamientos resilientes, especialmente en aquellas zonas propensas a sufrir modificaciones en su entorno inmediato. A ello, se debe sumar la importancia de la generación de empleos y el fomento a toma de conciencia sobre el cuidado y preservación del medio ambiente. Esto, claro está sin desatender las otras cuestiones de la agenda de seguridad, como el control en el tráfico de armas, violencia y discriminación contra las minorías, etcétera. 
    Es necesario también el involucramiento de la sociedad civil, y que está comprenda la importancia de cuidar su entorno. Por ejemplo, es probable que sí caen fuertes lluvias en el país las alcantarillas debido a su edad o poco mantenimiento no cumplan con sus funciones adecuadamente; sin embargo ellos pueden contribuir a disminuir los efectos de esta situación si no arrojan basura en la calle. Para mejorar la calidad del aire en sus ciudades puede optar por caminar o utilizar el transporte público si la distancia no es larga, entre otras acciones. 
 La estrategia de seguridad es multidimensional y requiere de medidas igualmente multidimensionales. Únicamente con el involucramiento de empresas, gobernantes y sociedad civil se podrá lograr garantizar una seguridad ambiental, que si bien en un primer momento parece costosa, a la larga beneficia a todos. 
    Fuentes de Consulta 
  • Secretaría de Gobernación, Programa para la Seguridad Nacional 2014-2018. Resumen ejecutivo [en línea]. Dirección URL: http://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5342824&fecha=30/04/2014 
  • OMS, Calidad del aire(exterior) y salud [en linea]. Dirección URL: http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs313/es/
  • Greenpeace México, Playas sucias [en linea]. Dirección URL: http://www.greenpeace.org/mexico/es/Campanas/Oceanos-y-costas/Que-amenaza-a-nuestros-oceanos/Turismo-depredador/Playas-sucias/


No hay comentarios.:

Publicar un comentario